Historia

HISTORIA

 

ALIAGUILLA, LUGAR FRONTERIZO CON DISTINTAS CULTURAS

 

En tiempos históricos de Iberos, Griegos, Fénicios, Cartagineses o Romanos, los habitantes de las montañas de nuestro pueblo, como de otros pueblos que hoy forman la Serranía Baja de Cuenca, siempre fueron muy temidos por las distintas culturas que conquistaron estas tierras. Las primeras montañas de la cordillera Ibérica, donde hoy se encuentran ubicadas varias poblaciones, incluida Aliaguilla, en el año 800 a.C. sus habitantes estaban compuestos de nativos ibéricos, mezclados con griegos y fenicios, pertenecientes a tribus OlcadesLobetanas, las cuales en los siglos V y IV, a C. ya se habían mezclado con los Celtas llegados del Norte de Europa, formando el pueblo Celtíbero. Lo que hoy es la provincia de Valencia, en esta misma época, estaba habitada por tribus Ibero-Contestanas no pertenecientes al pueblo celtíbero. Ambas culturas se hallaban gobernadas por reyezuelos locales.

 

Algunos historiadores nacionales denominaron la población de Sinarcas como la llave de Olcadia. Una de las ciudades más importantes de la época, se llamaba Valdín y estaba situada en las cercanías de Caudete de las Fuentes. Según algunos testimonios históricos antiguos, la mayoría de las ciudades ibéricas de estas comarcas, incluidas las de Aliaguilla, fueron destruidas por el ejército cartaginés de Anibal, con el fin de reclutar hombres. Esto ocurría antes de conquistar Sagunto. El prestigioso general sometió los pueblos de estas comarcas con la astucia o diplomacia, empleando sus pocos escrúpulos. La tribu que no se sometió a su astucia fue masacrada por su ejército.

 

Ciertos documentos históricos comarcales, y determinadas historias nacionales y locales, entre ellas la de Requena y Venta del Moro, mencionan que en las montañas que posteriormente formarían el marquesado de Moya, estaban habitadas por una gente muy guerrera y feroz, los cuales destrozaban las cosechas y robaban cuanto podían en los poblados que posteriormente formaron las poblaciones de Utiel y Requena. Incluso los romanos algunos siglos posteriores tenían a los habitantes de la serranía Conquense como cafres sin civilizar, debido a su naturaleza belicosa y los salvajismos que cometían en otros poblados.

 

Las circunstancias de la época mencionada, nos dan a entender que la frontera de ambos pueblos debería de encontrarse más o menos, donde hoy están la de Cuenca y Valencia, osea en la parte Sur y Este del término municipal de Aliaguilla. Existen ciertos mapas antiguos y comentarios históricos, de cartagineses, romanos árabes, incluso de cristianos, que dejan entrever como lugar fronterizo, la serranía de Aliaguilla, con la plana de Utiel, y Requena. Esta paradoja se debía a la mala accesibilidad y conquista, ocasionadas por elas montañas y las escasas vías de comunicación, agravado con la gran frondosidad de vegetación. Las primitivas tribus o ciudades, pertenecientes al pueblo Ibérico y Celtíbero que habitaban la Serranía Baja de Cuenca, y la Castilla Vlenciana, estuvieron bajo el poder de Cartago muy pocos años, no llegó a un siglo. Con la conquista de los romanos, desde el segundo mileño a. C. hasta el año 409 de nuestra era. En los siglos que gobernaron los romanos estas comarcas pertenecieron a la provincia Tarraconense. Con los visigodos hasta el año 711. Con los árabes hasta casi mediados del siglo XIII, y con los cristianos hasta nuestros días. Las mencionadas fechas son aproximadas, debido a la complejidad en cuanto a su exactitud por falta de datos exactos. En todos los siglos de dominación por las distintas culturas, existió algún tipo de límite cercanos o incluso en las mismas montañas de Aliaguilla, unas veces como frontera entre distintos pueblos Ibéricos cartagineses o romanos, y en otras ocasiones como taifas áreas, señorío, principado o Marquesado, y en nuestros días como límite de distinta comunidad, el caso es que como antes comenté, las montañas de nuestros pueblos siempre acondicionaron a sus habitantes a diversas situaciones políticas, sociales y económicas, derivadas de la condición y situación del terreno. En las poblaciones más antiguas de estas comarcas, si observamos los determinados rasgos de cada casco urbano, como es en el caso de la población de Aliaguilla, podemos observar todavía en el siglo XXI, que tanto en la demarcación de las calles como en la construcción de casas y plazuelas, existen determinadas huellas pertenecientes a las distintas culturas que pasaron por nuestro pueblo.

 

En cuanto a los rasgos urbanos de la población de Aliaguilla, la cultura romana y visigoda construyeron las calles más homogéneas y rectas del casco antiguo y angostoso. Los árabes también construyeron sus viviendas en la parte más angostosa y antigua de Aliaguilla, con calles estrechas y retorcidas y con algunos callejones sin salida. Esta última construcción se debía a que con la cultura árabe lo principal consistía en la privacidad vecinal, por ello exigían que con distintos vecinos no quedasen las puertas ni ventanas una frente a la otra, sin tener en cuenta para nada la urbanización de las calles. Con la cultura árabe existían en las poblaciones algunas calles de uso comunitario y otras de uso privado, sobre todo cuando se trataba de un callejón sin salida, los cuales eran muy comunes en todas sus poblaciones. En la población de Aliaguilla debemos todas las calles más estrechas retorcidas y con callejones sin salida a esta cultura. La construcción de las viviendas de Aliaguilla, existentes desde la calle el Peral y el Olmo, hacia el Rio, están construidas después de la conquista cristiana a los árabes y desde el Rio hasta la Cooperativa y el Pocillo, quitando el matadero, la casa del médico y algún inmueble más se han construido en las tres últimas décadas del siglo XX.

 

 Se trata de un territorio rico en contrastes. Podemos ver densos pinares y campos de cultivo extensivo de cereal, almendro y viñedo. Somos también criadores .

 

 La historia de nuestro municipio se remonta a la antigüedad. Fundada por los romanos en el siglo I A. C., pronto se convirtió en lugar de paso de comerciantes y campesinos.

 

Con el tiempo y el desarrollo urbanístico, prosperó hasta convertirse en el núcleo urbano que es hoy en día.